Cuando la vi mi corazón se estremeció, quería que estuviera conmigo, sin embargo, iba de salida, y no podía llevarla conmigo, seguí mi rumbo y rogué a Dios que cuando volviera estuviera ahí, si eso pasaba me la llevaría conmigo a mi hogar, aunque nos echaran juntas de la casa. Hice mis trámites y volví, por el mismo trayecto de ida en eso comencé a pensar que la podrían haber atropellado, y sería mi culpa, porque la abandoné, me detuve y cuando veo hacia mis pies era ella, quien había salido a mi encuentro, me hizo cariño en los pies y ronroneaba muy feliz, fue entonces que no lo pensé y llamé a mi madre y le pregunte si podía llevar a un gatito chiquitito a la casa, ella me dijo si tu papá no lo quiere, yo no me voy a meter, bueno me la llevé a mi casa, yo sabía que era gata, pero daba igual, por alguna cosa apareció en mi camino, quizá sería la nueva alegría que me daría la vida. Llegué a mi casa y la tiré al jardín, mi papá no debía saber que la había encontrado en la calle, confieso que le mentí y le dije que la tiraron al jardín, el con voz furiosa me dijo que no quería más animales en la casa, yo casi llorando, tomé a la gata y la escondí en mi dormitorio, soportando los retos de mi papá, de eso, ya ha pasado una semana.
Ella se porta muy bien, no molesta a nadie, quizá sabe que si lo hace, el reto me va a llegar a mí, ella me acaricia todas las noches y duerme al lado mio ¿será este un amor incondicional? creo que sí, siempre está a mi lado, y cuando salgo, no mete ni un ruido y pareciera que no existiera...
Por eso me encantan los animales, ellos son más leales que los seres humanos... Dicen por ahí
Mientras más conozco a las personas, más quiero a mi perro
Yo debo decir que más quiero a mi gato.



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